jueves, 17 de noviembre de 2016



 UNA  TUMBA  SIN FLORES Y SIN  NOMBRE…..

  (A la memoria de Leonardo Rivero Silva)

Alguna vez, alguien me comentó al oído: “La historia de cada pueblo, está escrita en sus propios cementerios”….
Quizás, quien me dijo eso tenga algo de razón, por ende, no discuto esa frase. Sin embargo en la necrópolis de la ciudad de Vergara (Departamento de Treinta y Tres- R.O. del Uruguay), hay una tumba, situada en la hilera superior de dicho cementerio, que la distingue solo un Número 20 y de conformidad con la tradición familiar y con los documentos existentes, guarda en su interior, los restos de don Segundo Oxley.-
Don Segundo Oxley y "Chiquito" Saravia
No tiene nombre ni flores. Pero, hay algo en cuestión, que parece hablarnos desde el fondo de los tiempos e indicarnos, que allí también se guardan valores identificatorios de una época, donde la humildad, el sacrificio y el coraje, comulgaban con la lanza y la divisa partidaria…
Aunque también, al mirar esa tumba, nos habla la tristeza, el engaño y el olvido en que muchas veces cayeron, aquellos que un día salieron a los campos de batalla, para ajustar cuentas “a sangre y fuego”, mordiendo con furor la carne de otros orientales. Tan orientales, tan humildes y tan corajudos como ellos. Empujados por la vorágine de una guerra, donde creían imponer a cielo abierto, la verdad de sus principios. A regar con sangre los campos de la Patria y a dejar un luto colgado, en cada rancho-tapera.-
Convoca la historia. Y en mi caso puntual, quienes han seguido de cerca las crónicas vergarenses, intuyen que estoy escribiendo, investigando y ampliando lo dicho, en cuanto a la vida de don Segundo Oxley.-
Antes de introducirme de lleno en el tema, debo agradecer con mucha sinceridad al Sr. Víctor Oxley, residente en Paraguay, quien me envió muchos datos por Internet, acerca de la Genealogía de su familia paterna.  A Heber Rivero Toledo, vecino de Vergara y nieto de don Segundo y al Escribano José Luis Cuello Núñez, mi compañero de historias, por facilitarme un artículo del diario “El Debate”, donde en el año 1930, un periodista montevideano le hizo un reportaje al viejo guerrero gaucho.-

                                              LA    FAMILIA

OCLE…HOCLES u  OXLEY…de varias maneras y en diversos lugares, lo han escrito al apellido ….Pero, presentado como: Segundo OCLE MEDINA  (recordarán que en Vergara sus amigos íntimos, le llamaban el Viej´Ocle), habría nacido en Yerbal (hoy Departamento de Treinta y Tres), próximo al año 1850.-
Era hijo de los esposos, Doroteo Ocle Arrillaga (1820-1882) y de Severa o Ceferina Medina ( ? - 1905), quienes se habían casado en Melo (Cerro Largo) en el año 1842 y  desempeñaban tareas pecuarias en la zona del Yerbal.-
Fue el tercero de nueve hermanos: Lino (n. en 1846); Margarita (n. en 1848); Fulgencio (n. en 1854); Cecilio (n. en 1856); Encarnación (n. en 1858), Claudia Eladia (n. en 1860); Ceferino (n. en 1862) y Nicanor (n. en 1867).-
Tuvo dos tíos paternos conocidos: Brígido Ocle (n. en 1825) y Pedro Hocles, quien el 16 de junio de 1856, se casó en Melo, con Silveria Carbonel, nacida en Florida y residente en Bañado de Medina (Cerro Largo).-
Mientras que los abuelos paternos, fueron: Francis Oackley Groom, nacido en 1790 en Dorchester (Inglaterra), bautizado en la Iglesia de Dorset y Gerónima Arrillaga Burgues (hija del vasco Martin Arrillaga (Gorriti- Vizcaya) y de la criolla Juana Burguez, nacida en Montevideo). Ambos, se casaron el día 1º de diciembre de 1815 en Minas (él, con el nombre de: “Francisco Medina” y la constancia de que era originario “del Reino de la Gran Bretaña”) y pasaron a residir en la zona de Barriga Negra (Lavalleja), donde  Francis, ya residía desde tiempo atrás.-
Había llegado al Río de la Plata en 1806, cuando las invasiones inglesas, como soldado de la Royal Navy, era católico  y al ser tomado prisionero, solemnizó jura formal de vasallaje al Reino de España y fue asignado a la zona antes mencionada, donde se dedicó a las tareas de: agricultor, carpintero y ocasionalmente a la geología y paleontología. Incluso, llegó a tener encuentros con Sir Charles Darwin en el año 1832, quien lo escuchó hablar atentamente, tomó nota de las manifestaciones hechas y luego, recorrieron la zona de Barriga Negra.-
Además, es interesante conocer que desde el año 1833 hasta 1879, el apellido “MEDINA” (que se le había sido asignado al inglés, al casarse en 1815), pasa a ser “OCLE” u “HOCLES”. Y desde 1879 en adelante, cambia definitivamente por “OXLEY”.-
Es dable significar que Francis Oackley, falleció alrededor del año 1873, mientras que su esposa Gerónima Arrillaga, falleció, aproximadamente en el año 1850.-
Por su parte Segundo Ocle Medina (“Oxley” a partir de 1879), se casó en Treinta y Tres, con Juliana Barreto, en el año 1873. Ella, era hija de Zoilo Barreto y de Tomasa Miraballes y actuaron como testigos de la boda: Luis Muniz y Teodora Medina.-
De esa primera unión matrimonial, nació el primer hijo, llamado: Antonio.-
Se conoce también, que su tío Brígido, se casó en Melo en 1873, con Tomasa Coronel .-
Luego sus hermanos: Fulgencio Ocles, con Martina Cardozo en 1875. Encarnación Ocle con Bernabela Muñoz en 1877. Ceferino Ocle con Vicencia Marín en 1885 y Nicanor Oxley con Felicia Herrera, en 1894.-

                                            SEGUNDO  OXLEY  MEDINA

Muy poco se conoce de su juventud, casi nada….
Es dable pensar, que de niño y de joven estuvo apegado al medio rural, como toda la gente de esa generación, donde el sacrificio, el dolor y la miseria, hacían madurar  muy pronto a los pequeños gauchitos.-
Con 16 años recién cumplidos, en defensa de la casa de un familiar, mató en un duelo a facón y a cielo abierto al “Indio Zaraza”, uno de los tantos matreros que pululaban entre las serranías, las asperezas y los montes del Cerro Largo.-
A raíz de ese duelo conservó durante toda su vida un “barbijo” en el cuello, provocado por el último “hachazo” que le tiró “Zaraza”, cuando apenas se mantenía en pie y sus pasos ya ingresaban en el camino inexorable de la muerte.-
Así eran esos tiempos cuando desde niño- adolescente había que aprender a subsistir y a matar o a morir en la lucha cuerpo a cuerpo.-
En 1870, cuando la  “Revolución de las Lanzas”, tuvo su bautismo de fuego, sirviendo al Partido Blanco, siguiendo las huestes del General Timoteo Aparicio y a las órdenes del caudillo de Cerro Largo, Coronel Ignacio Mena (padre de Antonio, de Ignacio y de Juan Francisco), quien fuera muerto a lanzazos en la batalla de Chafalote (Departamento de Rocha) el 8 de noviembre de1871. En esta revolución, Segundo Oxley, fue herido de dos lanzazos en la Batalla de Corralito…..
En 1875, acompañó la Revolución Tricolor, junto al Coronel Angel Muniz, pero bien pronto tuvieron que replegarse, combatidos por el Coronel Lorenzo Latorre, quien los hizo desperdigarse por los montes del Olimar Grande y Angel Muniz, no le quedó otra alternativa que huir y pasarse al Brasil, con unos pocos leales… Esto ocurría el 28 de noviembre de 1875.-
Posteriormente, en el año 1886, cuando la Revolución del Quebracho, salió a campaña a las órdenes del Coronel Agustín de Urtubey (caudillo blanco, estanciero y que fue Jefe de Policía de Treinta y Tres en el año 1888). Pero en una acción no muy detallada, que se llevó a cabo en "Paso de los Carros del río Olimar" (Departamento de Treinta y Tres), donde los insurgentes fueron desparramados por el 3ero. de Caballería a órdenes de Muniz y de Benavente, un golpe de inteligencia del Presidente Santos, propiciado por el Coronel Higinio Vázquez (que era blanco y primo hermano del mismo), logró que Segundo Oxley al igual que Fortunato Jara, trataran de retornar a sus pagos, mantenerse al margen de todo hecho bélico  y lejos de los escenarios de batalla.-
Volvió a su tierra del Yerbal, en Treinta y Tres, con el cargo de "Comisario de Policía Rural", otorgado por el gobierno.-
Y ahí se produjo la persecución y captura de “El Clinudo”, un matrero que tenía en jaque a la Policía de Cerro Largo y que intentó sacarle a las fuerzas un caballo gateado famoso, que tenía Oxley. Este hecho casi vuelto una leyenda con intercambio de balazos, un certero tiro de boleadoras al caballo de “El Clinudo”, una corta lucha a brazo partido, aprehensión y entrega a la Policía, marcarían su coraje para siempre, cuando en los fogones camperos, se mentaban las hazañas como tal, del Viej´Ocle …
Eran tiempos de guerra y en 1897, junto a dos de sus hijos, sirvió en la vanguardia de Aparicio Saravia, con el grado de Capitán. Cuentan sus familiares, que un tercer hijo, menor de edad, los siguió a escondidas y por los campos, montando un petiso….
Luego, el Pacto de la Cruz. Su distinción como Primer Comisario de la Seccional Policial de Vergara, hasta el año 1903, en que nuevamente se levantó en armas, ante el llamado de Saravia, en Nico Pérez…
Su periplo en 1904, en Tupambaé, donde el enemigo casi le exterminó la columna de soldados blancos, que mandaba. Donde cuentan que sus gritos, taladraban el paisaje de junio, mientras esgrimía la lanza enloquecido de coraje, cargaba de galope tendido y mandaba a todo pulmón: - Pa´lante…Pa´lante.. carajo ¡!!... Donde le mataron el caballo que montaba, lo hirieron en una pierna y aun así, sacó un compañero a rastras del campo de batalla, mientras las balas gubernistas, le zumbaban y el amigo le suplicaba sin cesar: - No me deje Comandante, que los salvajes me deguellan ¡! (Se refería a los soldados colorados).-
En Masoller, recibió otra herida en una pierna y con la muerte del General Saravia, se impuso un retorno forzado a los hogares.- Había terminado la locura de la guerra y los ranchos, mucho de ellos eran tristes taperas, con sus familias muertas, desaparecidas y/ o desmembradas…
No está documentado que hubiera salido a la campaña en 1910, cuando su compañero de armas y de causa, el Escribano Basilio Muñoz, intentó derrocar el gobierno del Presidente Williman.-
Sin embargo, está documentado, que entre 1900 y 1904, viviendo en Vergara de donde ya no se iría nunca más, inscribió tres niños en la Escuela Nro. 13 del maestro Arturo Lecuna: Marcelino, Bartolo y Segundo Oxley. De 11, 9 y 6 años respectivamente. Hijos de él y de Juana Segovia.-
Es costumbre familiar, el hecho, de que engendró 25 hijos, con al menos cinco mujeres distintas. Y de esos 25 vástagos, solo a estos tres, se conoce que les legó el apellido Oxley.- Los demás, fueron: Caraballo o Segovia (como el caso de Hilarión) o Rivero (como el caso de Gonzalo, Tomás y Proto) o López (como Edilio, que tuvo comercio en Vergara) ; Brun (como Eusebio, que fue Policía en el Departamento de Soriano) y vaya a saberse cuantos apellidos más ….
En 1935, cuando Basilio, volvió a levantarse en armas contra el gobierno del Dr. Gabriel Terra, él, ya no pudo acompañar. Estaba postrado en la cama y en ese caso aconsejó a sus hijos más cercanos, que no se plegaran a la revolución, que se fueran para el Brasil…
Estaba desengañado de las revoluciones y de los caudillos con aire de “dotores” y discursos coloquiales.-
La reflexión, para aquel viejo de melena y barba blanca, llegó de la mano de una tenaz miseria que le acompañó durante sus últimos años. Había sido estéril su lucha por el Partido. Había sido en vano, el cargar sobre las líneas enemigas ofrendando la vida y la sangre a cada lanzazo. Ya no existían los viejos guerreros gauchos. Se apagaba la luz, en los ojos del “León Bayo” (como le llamaban los más viejos, en alusión al puma serrano).  Y los días se le estiraban, con prosas menguadas, con el alivio de algunos yuyos, con las visitas del Dr. José Gorosito Tanco o los vecinos caritativos, que le alcanzaban un plato de comida o algún pedazo de pan.-
Murió el día 24 de febrero de 1935, en la esquina de las calles Fortunato Jara y Lucas Urrutia, de la ciudad de Vergara, cuando se dirigía hacia el umbral de los 90 años de edad. Lo acompañaba Isabel Brun, su última mujer, quien a su vez, le daría a Eusebio, el último hijo conocido.-
Se fue, delirando con revoluciones, con lanzas, con el repique de los clarines, con el presagio de muerte de las balas enemigas, los gritos de los heridos en el campo de batalla y con la silueta de aquel caballo gateado, que un día “El Clinudo”, en la nativa rinconada del Yerbal, había intentado sin conseguir,  arrebatárselo, por la fuerza …
Como un guiño cómplice del destino, su féretro fue llevado "a pulso" hasta la necrópolis de Vergara, por manos de mujeres que se alternaban sucesivamente, mientras que los hombres iban varios pasos detrás.-
La indigencia era tal, que el finado no tenía siquiera un nicho propio.-
En ese caso, otro ciudadano de convicciones blancas como lo fue don Félix Blas Silvera Igarabide, prestó el nicho Nro. 20 (de su propiedad) para que el cuerpo del anciano lancero, reposara hasta el día de hoy, su último sueño.- 
Una calle de la ciudad de Vergara, desde las proximidades del Puente Viejo sobre el arroyo Parao, hasta las cercanías del Paso a nivel sobre la vía férrea, Ruta 91, lo recuerda, simplemente con su nombre: Segundo Oxley...….

(Fuentes: Apuntes del Escribano José Luis Cuello y varios testimonios obtenidos por el autor).-
Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 17 de noviembre del 2016.-

                                                                                             
                                     



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