sábado, 26 de noviembre de 2016

Juan  Moreira
ENTRE JUAN MOREIRA Y “EL RENGO” MANUEL....

Para los primeros años de la década de 1920, ya llegaba el circo de los "Hermanos López” al pueblo de Vergara, en el Departamento de Treinta y Tres.-
Venían con sus carretones, con su primera y reconocida generación de artistas, con equilibristas, payasos, trapecistas, magos, fieras amaestradas, etc. e instalaban su colorida carpa en la manzana baldía, que encerraban las calles: Bernardo Berro, Coronel Francisco Tajes, Manuel Coronel y Jacinto Ruiz, a dos cuadras de la Plaza “Confraternidad”.-
La alegría de los pobladores era indescriptible.-
Y una de las comedias que presentaban al cerrar la función, era: “Juan Moreira”. El mismo de la novela escrita en el año 1880, por el argentino Eduardo Gutiérrez y basada en un personaje real, que había nacido en San José de Flores (Argentina) en el año 1829.-
Hijo del español José Custodio Moreira, un “mazorquero” que integró el Cuerpo de Serenos de Buenos Aires y que posteriormente por ser cruel e impío con los vencidos unitarios, el mismo Juan Manuel de Rosas, lo hizo ejecutar mediante un documento escrito, en uno de los cuarteles de Santos Lugares.-
Poco se conoce de doña Ventura, la esposa del antedicho y solo se sabe que después de la ejecución de su marido, intentó criar a su hijo (también llamado Juan Moreira) de la mejor manera posible.-
Éste, fue alto, fornido, pelo castaño, tez rosada algo picada de viruela, no tomaba alcohol, no frecuentaba pulperías, conservaba buenos modales y tocaba bastante bien la guitarra.-
Se dedicó al trabajo rural. Tuvo rancho propio, haciendas y campos para sembrar. Se enamoró de “la Vicenta” y con pleno consentimiento de los padres de la misma, se casó con ella; pero tuvo el problema de que el Alcalde de la zona también se la disputaba.-
Tras una seguidilla de multas, persecuciones, detenciones y noches “de cepo”; empezó por darle muerte al comerciante italiano Serdetti, por deudas impagas y luego siguió por el Alcalde, quien habiendo hecho caso omiso a las denuncias y reclamos de Moreira contra el italiano, se le presentó en el rancho acompañado de cuatro soldados, intentando reducirlo a prisión.-
Comenzó la fama del gaucho matrero. Vinieron peleas, muertes, enfrentamientos con los soldados que buscaban prenderlo y un deambular de a caballo, entre las localidades de Navarro, General Las Heras, Lobos, 25 de mayo y las tolderías del cacique “Coliqueo”.-
Fue contratado durante cierto tiempo, como guardaespaldas del político Adolfo Alsina, quien le regaló un facón de 63 cm de hoja y le prometió algo que era imposible: “limpiar su nombre”….
Más denuncias, pendencias, intrigas, incluso hasta fue acusado de ladrón, sin podérsele comprobar nada al respecto.-
En abril de 1874, el Juez de Paz de Lobos, sabiendo que Moreira, ocasionalmente podía estar en una pulpería llamada “La Estrella”, mandó a 25 soldados al mando de un Comandante Bosch, para que lo trajeran vivo o muerto….
Lejos de entregarse, cuando vio avanzar a los soldados, desenvainó el facón, les presentó pelea y dejó a varios de ellos fuera de combate.-
Intentó saltar un muro que lo separaba del caballo para huir campo afuera, pero un sargento, logró aplicarle un bayonetazo por la espalda, perforándole el pulmón izquierdo. Aun así siguió batiéndose, logró herir a otro soldado, pero ya no podía más y cayó para siempre, rodeado de los que quedaban en pie y con el facón empuñado y desafiante, en la mano derecha.-
Fue sepultado en Lobos y en el Museo de esa ciudad, se pueden apreciar sus armas y otros efectos personales.-
Esta cuasi leyenda, festoneada por la barbarie de una época, adornada por el talento de un escritor y llevada al teatro por el circo de los Podestá, cruzó una y otra vez la cinta azulada y rumorosa del río de la Plata.-  
"El circo de los López", lo trajo a Vergara. Y muchos de los que contemplaron ese drama representado en un circo, pensaron siempre que Juan Moreira era un personaje emanado de la ficción de un escritor costumbrista.-
Como a los actores les faltaba un personaje versado en “duelos criollos”, sus principales, le pidieron al Comisario José Germán Muiño, un funcionario de la Comisaría de Vergara.-
El aludido, dispuso que fuera el Sargento Primero Manuel Fernández.-
Mestizo de indio, analfabeto, audaz, temerario y bruto: “como zueco nuevo”. Se había batido en filas coloradas en 1904, le habían pegado un tiro en la pierna derecha en la batalla de Tupambaé y como balance final le quedó el saldo irreversible de una pequeña secuela para desplazarse y un seudónimo para toda la vida: “El Rengo Manuel”. Y así lo conocían en el pueblo….
En el ensayo previo que se hacía del drama, el “supuesto” gaucho matrero en un instante dado viboreaba la punta del facón hacia el abdomen del oponente a la vez que por lo bajo, les decía:”Tirate”… El otro se daba de espaldas contra el suelo, “golpeaba la pata una o dos veces” y quedaba exánime. Al menos, eso fue lo que le comentaron a Manuel Fernández y él, se preparó para esperar el mandato…
Llegó por fin la noche del acto y con ella, la pelea final de Juan Moreira y el estreno de “El Rengo”, como experto sableador.-
Ante numeroso público, empezaron los facones a “chispear”, los revólveres a reventar tiros, los gurises chicos a llorar sin consuelo asustados de las explosiones y el consabido: “Tirate” mientras los que hacían de soldados, procedían conforme al libreto previsto.-
Al “Rengo” no le empezó a gustar nada aquello de ver tantos soldados caídos. No era uno solo, ya eran un lote y ninguno podía con “el matón”….No podía ser!  No era de ley que todos fueran “ordinarios”…. Entró a cavilar y en eso estaba cuando le tocó el turno de enfrentar al gaucho peleador.-
Vestido con el uniforme reglamentario de la época, con semejantes “jinetas” amarillas, en ambos antebrazos, bastó que mirara los ojos del contrincante y como un rayo de ligero, desenfundó el corvo con la diestra y atropelló a los gritos, iniciando un singular “duelo criollo”, con el “Juan Moreira” de ese tiempo…
Breve demostración de esgrima, el gaucho malo que le lleva el facón de punta al abdomen y el consabido: “Tirate”, pero el “El Rengo”, ni se inmutó y siguió mandando sable y eludiendo la voz preventiva, que se reiteró como cuatro veces más….La última de ellas apenas goteó de los labios, cuando ambos duelistas estaban casi sobre la primera fila de la platea y Manuel, lo traía a “Juan Moreira” en franca retirada…
Tuvo que meterse el Comisario Muiño y uno de los principales del circo, para parar el combate y dejar trunca la función…
Cuando lo lograron, el Comisario le quitó el sable a Fernández y lo encaró delante de todos los asistentes que miraban perplejos.-
-Qué pasó Sargento Primero que no obedeció a la palabra ordenada?
- Sabe que embravé mi Capitán! (en ese tiempo se le denominaba así al Comisario)….Embravé y le viá decí`el motivo. Me hastié porque un hombre solo, taba dejando un lote de milicos panza pa arriba. A ninguno dellos le dio las tabas pa matarlo. Y a mí como sargento que soy y que tengo que ser un espejo pa mis subordinaos, tenía que hacelo po` qué si no, se me caiba la cara de vergüenza!..
El Comisario hizo una mueca de risa, sacudió la cabeza y sin darle explicaciones, lo mandó que se fuera para la Comisaría.-
El público presente, no entendió mucho lo que había pasado. Pero por las dudas, unos comenzaron los aplausos y los otros se contagiaron y se sumaron a la lista.-
Al menos una vez, en la década de 1920 y en el pueblo de Vergara, “Juan Moreira”, se fue sano y salvo desde la misma escena de su último combate…

(Fuente: Antigua versión escuchada a Manuel Fernández y contada por varios al autor).-
Texto: Jorge Muniz
Vergara, 26 de noviembre del 2016



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