domingo, 20 de noviembre de 2016





          “DON  CAPINCHO  Y  SU  ACORDION” ....


Don José Silverio Pellejero, más conocido por “El Capincho”, fue uno de los tantos acordeonistas de “dos hileras”, que existieron en mi pago.-
Viejo ya, lo conocí a don Silverio.-
Tocando el acordeón en los tablados del Carnaval o simplemente cruzando las calles de mi pueblo, con aquel gesto y aquella forma, que tanto lo distinguían de los demás.-
Petiso, robusto, medio agachado y el andar característico, sobre las piernas chuecas. El cabello blanco como la nieve, la cara arrugada y el pucho compañero, inmutable, al costado de la boca.-
Es que ya tenía más de 70 años, “Don Capincho” y su vida de joven, no había sido solo de “baile y acordión”…
Como todos los hombres pobres de esa época, la vida, lo había trasladado al intenso peregrinar por las estancias. Peonando, esquilando, tropeando, trabajando de hojalatero, en las condiciones más duras y más rudimentarias que se puede suponer.-
Como tantos paisanos más, salió a ganarse “los reales” y a buscarlos una y otra vez, en la dura existencia de los caminos somnolientos. Con veranos resecos como yescas. Llenos de mosquitos, de chicharras y de grillos. Con inviernos llovedores, tristes y largos, repletos de pamperos aullantes. Con amaneceres borlados de heladas “cuchilleras”, que tendían sobre el pasto su similitud de “vidrio molido”. Que se levantaban a media mañana, cuando el sol estaba en camino hacia el medio del cielo.-
Pero más allá de la lucha diaria por subsistir, el alma y el espíritu del hombre bueno que era, estaban imbuidos de la música sensual del acordeón. Shotis, mazurcas, valses, tangos y polcas, brotaban casi por encanto de “las dos hileras”. Las manos toscas acunaban la música, que pedía permiso y atención en el entorno campesino.-
Ese mismo entorno, donde los hombres sencillos y auténticos de una generación casi perdida, vestían bombachas de campo, calzaban botas de suela, alpargatas “bigotudas” o simplemente, andaban descalzos…
Ellos y nadie más que ellos, seguirían al “Capincho acordionista” por los bailes de doña Filomena Sequeira. Allá en el rancho esquinero, con un plátano en el frente y la calle oscura y llena de pozos. O en el rancho del “Patita” Cándido, a media cuadra de lo de Filomena. En un casamiento, en una despedida o en cualquier reunión familiar.-
Como sin sentirlo, los paisanos se mezclaron con los muchachos de “El Centro”.- 
Tomaron naranjita y cerveza. Fumaron de las “tabaqueras arrugadas”. Llegaron a usar “Agua Colonia” y hasta se peinaron los rulos con “Glostora”…
Todo eso lo logró la magia de la música y los dedos gruesos y agrietados de don Silverio…
Pero las noches al igual que la vida, se iban gastando de a poco.-
Los “reales” no daban y por lo tanto mientras los brazos y la cintura ayudaran, “El Capincho”, seguía saliendo en las comparsas de tijera “a martillo”.-
Esquilaba descalzo. Y sus dedos gordos se abrían hacia fuera de tal forma que no pasaban desapercibidos para quien los mirara. Generando con ello, una historia muchas veces comentada entre las reuniones del pueblo. Que afilaba las lenguas ávidas, cuando el aburrimiento comenzaba a mellarlas.-
Era de mañana. Y en el galpón de una estancia del Rincón de Ramírez, la comparsa de esquiladores hacía chistar con idénticos sonidos los gavilanes de las tijeras. Las manos se cubrían de grasa de oveja y los rostros se perlaban de sudor.-
El patrón, que miraba atentamente la lidia, a fuerza de señas y gestos, sacó al capataz de la estancia para afuera del galpón.-
Se le arrimó bien cerca y casi tocándole la oreja con los labios, le preguntó con ademanes de asombro: Dígame una cosa….Esteee.. Usté se fijó como pone los dedos grandes “El Capincho viejo” pa esquilar?....
El otro, domando un pucho pangaré, casi sin fuego, no vaciló en decir:- Gué y eso mismo taba mirando yo….Los abre bien pa ´juera….Bien como “capincho” mesmo…
Y el patrón, apretando los dientes, cruzando los brazos y asintiendo con la cabeza, le fue largando de a poquito: - Y quién va decir que un hombre con las patas así….toque tan lindo la acordión!!...

(Versión oral, escuchada a Ventura Robaina)……. 

Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 20 de noviembre del 2016.-



No hay comentarios:

Publicar un comentario